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Jueves, 23 de Noviembre de  2017
19:11

González de León fue Integrante de la generación de los grandes urbanistas mexicanos del siglo XX. Durante siete décadas, expresó su visión en proyectos para edificios gubernamentales, universidades, complejos de oficinas y espacios públicos.
La parte urbana de sus proyectos sería una fusión de la herencia del pasado prehispánico con el modernismo europeo en el diseño de muchos de sus espacios públicos. La monumentalidad de muchas de sus estructuras evoca a las pirámides y plataformas de ciudades antiguas de Mesoamérica, así como a los imponentes palacios e iglesias de los conquistadores españoles

de Sudamérica.
Fue de la generación lecorbusierana. Sus edificios, hechos de hormigón martillado o cincelado, recuerdan a las rocas volcánicas de México y brindan a los usuarios una extraordinaria secuencia de espacios abiertos en diferentes niveles. Ese efecto les da una escala humana, decía, no le resta grandeza a los espacios abiertos a pesar de su gran tamaño.

Una constante en los espacios que diseñó es el área vestibular o gran patio que evoca el urbanismo y la arquitectura prehispánica y colonial. En un ensayo escrito en 1985 afirmaba que “…en todos los casos lo hemos usado, como se usa en la arquitectura tradicional, como espacio central de circulación, como distribuidor. No como un espacio vacío para la contemplación”.

01tgl01En su célebre proyecto Adrià, al que muchos consideran como su piedra de toque es el campus de El Colegio de México, una pequeña y selecta comunidad académica que diseñó junto a Abraham Zabludovsky, otro de los grandes constructores del urbanismo mexicano.

Ubicado en una colina que se eleva hacia el sur de Ciudad de México, el campus fue terminado en 1976 y se centra en un patio que da acceso a cada edificio de la universidad. “Todo el mundo atraviesa el patio, todo el mundo se encuentra”; se logró el objetivo de la unidad entre espacio cerrado y espacio abierto.

Al igual que muchos otros arquitectos de América Latina, durante el período de posguerra se enfrentó al reto de diseñar proyectos para una ciudad que se modernizaba rápidamente y siempre buscó la forma de vincular cada trabajo al paisaje urbano circundante.

01tgl02Otro importante proyecto emblemático fue el del Museo de arte contemporáneo en la Ciudad Universitaria de la UNAM. En éste, un mar de estacionamiento en una gran plaza que permite un digno acceso de peatones en su paso hacia los edificios vecinos del Centro Cultural de la UNAM, a los que antes solo podía llegarse en auto.

Teodoro González de León murió el 16 de septiembre del presente año. Estudió en la Escuela Nacional de Arquitectura, González de León y dos compañeros de estudios ganaron un concurso para diseñar el nuevo campus de la Universidad Nacional. Muchas de sus ideas están plasmadas en ese magnífico espacio, aunque nunca recibieron el crédito respectivo.

González de León trabajó en 1948 en el estudio de Le Corbusier de Paris, cuando patrocinó a jóvenes arquitectos talentosos de toda Europa y América. Asistió a Le Corbusier en varios proyectos, entre ellos la Unidad Marsella; un área habitacional que fue influencia fundamental en los esfuerzos por construir viviendas públicas en la posguerra.

01tgl03Al regresar a México comenzó a diseñar sus propios bloques de viviendas públicas y de oficinas, y pronto recibió sus primeros encargos para diseñar edificios gubernamentales. Muchos arquitectos mexicanos vincularon sus carreras a los gobiernos de turno y González de León no fue excepción a pesar de la crítica que siempre se mantuvo al sistema político.

En 1981, González de León y Zabludovsky terminaron el Museo Rufino Tamayo, ubicado en el Bosque de Chapultepec de Ciudad de México. Las grandes líneas bajas exteriores del museo no dan ningún indicio del luminoso espacio en el interior y no se diga la concepción espacial exterior para la apreciación de la magnífica obra.

En 1991, ambos arquitectos colaboraron para remodelar el Auditorio Nacional de Ciudad de México, continuando su tendencia de aprovechar los espacios públicos de la calle al crear, para beneficio urbano, una amplia plaza de entrada. En ese momento, el trabajo de González de León comenzó a girar hacia formas más abstractas y nuevos materiales.

01tgl04“En los años setenta me interesaban las formas masivas fuertes”, dijo en una entrevista; ahora me interesaba más un contraste entra esas formas que dan permanencia y solidez, pero también introducirles algo que les dé ligereza y novedad.

Erudito, curioso y gran viajero, el arquitecto-urbanista, también fue pintor. Le interesaba, particularmente, las visuales urbanas y, de sus últimas polémicas destacan la de la restauración de la red de canales del antiguo lago de Ciudad de México y la recuperación de visuales en la zona del Espacio Escultórico de la Ciudad Universitaria de la UNAM.

“Creamos objetos útiles para que la ciudad los viva; pero esos objetos también tienen que emocionarnos”: Teodoro González de León (1926-2016).

Para saber más:

http://www.archdaily.mx/mx/tag/teodoro-gonzalez-de-leon

http://www.arquine.com/teodoro-gonzalez-de-leon/

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