- Con el triunfo los suizos se colocaron provisionalmente como líderes del Grupo B y quedan a un paso de los dieciseisavos de final
Cuando el partido parecía encaminarse hacia otro empate sin emociones, Suiza encontró en el banquillo la solución para desatar una auténtica tormenta ofensiva. La selección helvética derrotó 4-1 a Bosnia y Herzegovina en la segunda jornada del Grupo B de la Copa Mundial 2026 y dio un paso firme rumbo a la siguiente ronda.
Durante gran parte del encuentro disputado en el Estadio de Los Ángeles, Bosnia logró contener los intentos suizos con orden defensivo y disciplina táctica. Sin embargo, el panorama cambió radicalmente en el último cuarto de hora del compromiso.
El joven Johan Manzambi se convirtió en la gran figura de la tarde. El mediocampista ingresó desde el banquillo y abrió el marcador al minuto 73, antes de firmar su doblete al 89 para encaminar la victoria europea. Entre ambos tantos apareció Rubin Vargas, quien amplió la ventaja al minuto 84 y aprovechó el desconcierto de un rival que además sufrió la expulsión de Tarik Muharemovic, situación que terminó por inclinar definitivamente la balanza.
Bosnia encontró un fugaz respiro en tiempo de compensación gracias a una espectacular volea de Ermin Mahmic, que significó el 3-1 momentáneo y parecía maquillar el resultado. No obstante, Suiza respondió de inmediato y cerró la goleada con un penal convertido por Granit Xhaka, sellando un contundente 4-1.
Con este triunfo, el conjunto suizo llegó a cuatro puntos y asumió provisionalmente el liderato del Grupo B, quedando muy cerca de asegurar su presencia en la siguiente fase del torneo. Bosnia, por su parte, se estancó con una unidad y quedó obligada a ganar en su último compromiso para mantener vivas sus aspiraciones mundialistas.
La reacción suiza confirmó la capacidad de respuesta de un equipo que supo sufrir, esperar su momento y golpear con contundencia cuando el partido lo exigió. En contraste, Bosnia dejó escapar una oportunidad valiosa y ahora afrontará la jornada definitiva con la presión de jugarse la vida en la Copa del Mundo.