- Especialista de la Universidad Siglo XXI, Argentina, analizó en la UNAM los desafíos que enfrentan niñas y niños concebidos mediante donación de gametos
CIUDAD DE MÉXICO.- Las técnicas de reproducción humana asistida han ampliado las posibilidades de procrear y formar una familia; sin embargo, su desarrollo también plantea nuevos dilemas éticos y jurídicos, particularmente en torno al derecho a la identidad de niñas y niños concebidos mediante donación de gametos, señaló Paula Luciana Altamirano, profesora de la Universidad Siglo XXI, Argentina.
Durante la conferencia a distancia “Derecho a la identidad de la infancia concebida por las técnicas de reproducción humana asistida”, realizada como parte del ciclo de Cátedras Extraordinarias de Bioética del Programa Universitario de Bioética de la UNAM, la especialista destacó que uno de los principales retos consiste en equilibrar la autonomía de las personas que recurren a estos procedimientos con los derechos de quienes nacen como resultado de ellos.
Luciana Altamirano explicó que, cuando interviene una persona donante de óvulos o espermatozoides, quienes deciden recurrir a la reproducción asistida ejercen su autonomía y voluntad para conformar un proyecto familiar, mientras que la persona nacida no participa en ninguna de esas determinaciones.
En este contexto, planteó la necesidad de analizar hasta qué punto el acceso a determinados datos sobre la persona donante garantiza realmente el derecho a la identidad, particularmente cuando se trata de conocer los orígenes genéticos.
La jurista, con formación en bioética, expuso el caso de Argentina, donde la legislación aborda el tema desde el derecho de acceso a la información. Este puede permitir conocer datos médicos del donante cuando sean relevantes para la salud, aunque permanece abierto el debate sobre el acceso a la identidad de quien aportó el material genético.
Asimismo, explicó que existen dos dimensiones que deben considerarse: la filiación genética, derivada del vínculo con quien aportó el gameto, y la filiación jurídica, sustentada en la voluntad procreacional.
Ante Carol Hernández Rodríguez, investigadora del Programa Universitario de Bioética de la UNAM, Altamirano subrayó que el desafío bioético consiste en proteger el proyecto familiar y la autonomía de quienes recurren a estas técnicas, sin dejar en segundo plano los derechos e intereses de la persona nacida.
La especialista señaló que conocer los orígenes genéticos no representa únicamente una cuestión emocional o de interés personal, pues también puede adquirir relevancia médica ante la posibilidad de enfermedades de origen genético.
Finalmente, sostuvo que el desarrollo de estas innovaciones no debe detenerse, pero sí requiere un debate permanente sobre su uso y regulación, así como mecanismos que garanticen la conservación y el acceso seguro a la información sobre los orígenes. Esto cobra especial relevancia ante la tendencia internacional a cuestionar el anonimato absoluto de las personas donantes.