- La Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad de Guadalajara (UdeG) y las universidades francesas de Lille y Toulouse formalizan una colaboración para responder al cambio climático, la transformación digital y las desigualdades sociales
CIUDAD DE MÉXICO.- En el marco del Foro Franco-Mexicano de Cooperación en Educación Superior e Investigación 2026 en la Universidad de Lille, Francia, las máximas autoridades de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad de Guadalajara (UdeG), la Universidad de Lille y la Universidad de Toulouse, formalizaron la creación del Campus de las Transiciones, una alianza estratégica de largo plazo que busca articular la formación, la investigación y la vinculación social para generar respuestas concretas ante los desafíos vertiginosos del siglo XXI.
En el panel, moderado por el Secretario General Ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES), Dr. Luis González Placencia, se destacó el objetivo de reflexionar sobre cómo consolidar el Campus de las Transiciones, el cual fue diseñado para articular la formación, investigación, innovación y vinculación social frente a desafíos como el cambio climático, la transición energética y las desigualdades. Asimismo, se planteó como una “plataforma estratégica de largo plazo” entre Francia y México.
El Campus de las Transiciones se define como una plataforma innovadora diseñada para abordar temas críticos como la transición energética, la movilidad humana, el desarrollo sostenible y la irrupción de la inteligencia artificial.
Durante los diálogos, el Dr. Gustavo Pacheco, rector de la UAM, precisó que el proyecto busca estructurar una “universidad sin muros” que vincule la acción situada en el territorio con el beneficio directo para la ciudadanía. Definió la transición como el estado incierto entre un punto A y un futuro B (como el calentamiento global) cuyas consecuencias vivirán los ciudadanos nacidos después de 2020.
Durante el Panel, la Dra. Karla Planter, rectora de la UdeG, enfatizó que las universidades deben poner la inteligencia al centro para enfrentar la incertidumbre de este “cambio de época”, instando a las instituciones a ser más flexibles y menos rígidas.
Señaló que vivimos un “cambio de época” caracterizado por un ritmo vertiginoso que genera incertidumbre y ansiedad, particularmente por la irrupción de la Inteligencia Artificial. Afirmó que las universidades deben poner la inteligencia al centro para plantear soluciones conjuntas.
Por su parte, Michael Toplis, presidente de la Universidad de Toulouse, subrayó que el campus no debe ser solo un lugar físic, sino un espacio de “mezcla de personas e ideas”. Asimismo, cuestionó el valor del saber científico en una era de noticias falsas y defendió el papel de la universidad en la “fabricación del saber” con valor social.
En tanto, Régis Bordet, presidente de la Universidad de Lille, destacó la necesidad de involucrar a los jóvenes, cuya “plasticidad cerebral” les permite adaptarse y liderar los nuevos modelos de sociedad resiliente y sostenible. Destacó la importancia de sensibilizar a los 80 mil estudiantes de la institución sobre las transformaciones del mundo para que se conviertan en actores del cambio. Propuso que el campus permita cruzar miradas científicas entre regiones de México y los Altos de Francia, que comparten preocupaciones similares.
Como parte de los trabajos se firmó un convenio que establece una hoja de ruta con objetivos claros para el futuro cercano el cual contempla: Doble Titulación y Posgrados, Desarrollo de programas de dobles grados y maestrías conjuntas, particularmente en áreas como geografía y ciencias de materiales; Laboratorios Híbridos Eco-ciudadanos, a través del cual se proyecta la creación de espacios de investigación aplicados que fomenten la “ciencia abierta” y la participación ciudadana; Cátedras Bidireccionales, en las que mediante un modelo innovador en el que investigadores senior apadrinan a jóvenes investigadores universitarios, para fortalecer la producción científica colaborativa; y Escuelas Estacionales, que consiste en la Continuación de programas de movilidad en los que estudiantes de ambos países conviven para estudiar problemáticas específicas.
Con la firma de este convenio las instituciones participantes reafirman su compromiso de trascender el nivel académico tradicional, buscando que el conocimiento generado incida directamente en las políticas públicas y en la mejora de la calidad de vida en México y Francia.