- Leonardo Lomelí Vanegas consideró necesario establecer una política de Estado con mayor inversión pública, planeación de largo plazo e innovación educativa; advirtió que la inteligencia artificial plantea nuevos desafíos para las universidades
CIUDAD DE MÉXICO.- Alcanzar la cobertura universal en educación superior hacia 2050 es una meta posible para México, siempre que exista una política de Estado que garantice una planeación de largo plazo y un incremento sostenido del gasto público, afirmó el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Leonardo Lomelí Vanegas.
Durante su participación en el XI Encuentro “Libertad para el Saber. La educación superior en un mundo cambiante”, organizado por El Colegio Nacional, señaló que ampliar las oportunidades de acceso a las universidades requiere recursos suficientes y una estrategia que trascienda los periodos de gobierno.
El rector consideró que este esfuerzo también hace necesaria una reforma fiscal que permita atender las necesidades del sistema educativo, de salud y de infraestructura, así como otros factores que condicionan el desarrollo nacional.
Al reflexionar sobre el futuro de la educación superior, Lomelí Vanegas destacó que las universidades deben responder a los cambios demográficos, las transformaciones del mercado laboral, el desarrollo tecnológico y la crisis ecosocial. Subrayó que el reto no consiste únicamente en ampliar la matrícula, sino en garantizar que el acceso se traduzca en aprendizajes y en la conclusión de los estudios.
Otro de los desafíos, explicó, es transformar los planes de estudio para hacerlos más flexibles y adaptarlos con mayor rapidez a las nuevas necesidades profesionales. En este proceso, la inteligencia artificial (IA) obliga a revisar los métodos de enseñanza y a formar estudiantes capaces de utilizar estas herramientas sin sustituir su propio razonamiento.
Como referencia, citó un estudio de la UNESCO publicado en 2026, basado en 200 instituciones de educación superior de 19 países de América Latina y el Caribe. De acuerdo con sus resultados, 87 por ciento ya utilizaba inteligencia artificial en alguna de sus actividades, pero solamente 26 por ciento contaba con una estrategia institucional para su adopción.
“Esta brecha muestra que el uso de la tecnología avanza más rápido que su gobernanza”, advirtió, al señalar la importancia de proteger los datos personales, establecer principios éticos y asumir la responsabilidad por las decisiones tomadas con apoyo de estas herramientas.
También consideró necesario fortalecer la investigación y el desarrollo de tecnologías propias, vinculadas con los problemas nacionales y la diversidad cultural y lingüística de México.
Innovación y nuevas habilidades para el futuro
En el encuentro, el rector de la Universidad de California en Los Ángeles, Julio Frenk Mora, coincidió en que la innovación es indispensable para responder a las transformaciones de la educación superior. Señaló que, ante la creciente disponibilidad de información, las instituciones deben formar personas capaces de distinguir los contenidos confiables y reconocer los elementos de verdad.
Por su parte, David Garza Salazar, presidente ejecutivo del Grupo Educativo Tecnológico de Monterrey, expuso que la inteligencia artificial modificará numerosos empleos, por lo que las universidades deberán preparar a sus estudiantes para utilizar las herramientas disponibles y reconocer cuándo aplicarlas. Entre las habilidades que cobrarán mayor relevancia mencionó el juicio crítico, la resiliencia, la adaptabilidad y la capacidad de aprender continuamente.
En un videomensaje, la rectora de la Universidad Pedagógica Nacional, Rosa María Torres Hernández, sostuvo que la educación superior debe garantizar el derecho a la enseñanza y ofrecer oportunidades de actualización del conocimiento a lo largo de la vida. Para ello, consideró necesario transformar las estructuras académicas y fortalecer la relación de las instituciones con sus egresados.
A su vez, Javier Elguea Solís, director de Educación y Empleo de la Fundación Carlos Slim, destacó el papel de la tecnología y la formación en línea para ampliar las oportunidades de aprendizaje, aunque identificó la certificación de estos programas como uno de sus principales desafíos.
Francisco Marmolejo Cervantes, presidente de Educación Superior de la Fundación Qatar, planteó la necesidad de revisar la duración y las cargas académicas de las carreras universitarias, así como impulsar la interdisciplinariedad, las microcredenciales y el reconocimiento de conocimientos adquiridos fuera de las aulas.
En tanto, Gina Diez Barroso Azcárraga, presidenta de CENTRO, señaló que las universidades deben formar jóvenes con capacidad para emprender, resolver problemas, tomar decisiones y adaptarse a los cambios, utilizando la inteligencia artificial como una herramienta para ampliar sus capacidades.
Finalmente, Adolfo Martínez Palomo, integrante de El Colegio Nacional, expuso los avances y desafíos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav), institución que destacó por su labor en la formación científica y el desarrollo del pensamiento crítico, pero que también enfrenta retos relacionados con la inteligencia artificial y la disponibilidad de recursos presupuestales.
El encuentro, moderado por Julia Carabias Lillo, doctora honoris causa por la UNAM, reunió a especialistas y representantes de instituciones educativas para analizar las transformaciones que deberá afrontar la educación superior mexicana en las próximas décadas.