- Luis González Placencia señaló que las universidades reafirman su voluntad de aportar soluciones desde su realidad, incluso ante la limitación de recursos la colaboración demuestra que las universidades son capaces de generar respuestas tangibles
NUEVO NAYARIT.- En un mundo atravesado por la complejidad y la incertidumbre, la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) asume un posicionamiento firme: la universidad no puede ser un observador pasivo ni una estructura rígida de poder. Nos reconocemos como un actor ético que debe tener la valentía de “descolocarse” de su zona de confort para acompañar a las víctimas.
“Este compromiso no es una declaración retórica sino un punto de inflexión que nos obliga a transitar de la frialdad académica a una permeabilidad emocional, capaz de comprender el dolor humano como eje de la gestión pública”, afirmó el Dr. Luis González Placencia, Secretario General Ejecutivo de la ANUIES, durante su participación en la Mesa de Diálogo: “Experiencias en el manejo de policrisis en instituciones de educación superior”.
En el marco del V Encuentro de Rectoras: Mapas para el cambio: rectoras redefiniendo el futuro de la educación superior celebrado en Nuevo Nayarit, México, González Placencia dijo que la transformación de nuestro modelo de liderazgo nace del reconocimiento autocrítico de nuestras propias raíces y el liderazgo universitario ha tenido que transitar por un proceso de “desaprendizaje” de la cultura patriarcal e individualista, que históricamente ha dominado las instituciones.
Es así, como la universidad reafirma su voluntad de aportar soluciones desde su realidad, incluso ante la limitación de recursos la colaboración demuestra que las universidades son capaces de generar respuestas tangibles, desde la creación de respiradores y tecnología propia hasta el apoyo comunitario directo. “No somos solo un centro de conocimiento, sino un espacio de refugio y justicia. Nuestra misión es transformar la institución en un organismo vivo, sensible y profundamente humano, comprometido con la defensa inquebrantable de la dignidad de todas las personas”, manifestó el Dr. González Placencia.
Añadió que para la universidad, entender la policrisis significa reconocer que no se puede atender un problema de manera aislada. Cada conflicto se alimenta de otros y nuestra responsabilidad es identificar esas conexiones para proponer soluciones que no profundicen otras precariedades.
Durante la mesa moderada por la Dra. Viridiana Aydeé León Hernández, rectora de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos, el titular de la ANUIES señaló que la experiencia de la pandemia nos reveló que los problemas sociales no son fenómenos espontáneos ni aislados; existen interconectados donde las soluciones para un área pueden resultar problemáticas para otras si no se abordan con una visión integral.
Dijo que la pandemia desnudó crisis preexistentes de carácter sistémico como una crisis laboral, en la que la exposición brutal de sectores vulnerables no tuvieron el privilegio del resguardo; la crisis de salud pública con las consecuencias de haber abandonado el sistema público en favor de modelos privatizados; y una crisis ética sobre la vida y la muerte con el dilema desgarrador de decidir quién vive y quién muere bajo supuestas “justificaciones científicas” en contextos de escasez.
En el diálogo, la Dra. Norma Rondero López, ex secretaria General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), destacó que, aunque los cargos operativos suelen asociarse históricamente con figuras masculinas, las mujeres aportan una resistencia fundamental para enfrentar conflictos de alta complejidad. Relató eventos paralizantes como la huelga de 2019 y el paro estudiantil de 2023 en la UAM, este último detonado por demandas contra la violencia de género.
La Dra. Rondero López analizó cómo la estructura administrativa de la universidad influyó en la propagación del conflicto a través de sus diversas unidades académicas y enfatizó la dificultad de tomar decisiones determinantes y saber cuándo concluir las negociaciones para restablecer la estabilidad institucional.
Por su parte, el Dr. José Manuel Alonso Orozco, secretario Técnico de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), relató la gestión de una crisis institucional sin precedentes ocurrida en la BUAP durante febrero de 2025; describió cómo una protesta estudiantil, originada por demandas básicas en la facultad de medicina, se transformó rápidamente en un movimiento social masivo que paralizó múltiples campus y ante la falta de experiencia previa, las autoridades universitarias establecieron un cuarto de análisis para procesar más de 600 peticiones y diseñar estrategias de comunicación efectivas.
El Dr. Alonso Orozco destacó la importancia de mantener la serenidad política y esperar la maduración del conflicto antes de intervenir formalmente. Finalmente, se contó con la firmeza en el liderazgo para navegar un entorno de alta presión y exigencias sociales complejas.
Los panelistas intercambiaron experiencias, buenas prácticas y aprendizajes sobre la gestión de crisis en las instituciones de educación superior y coincidieron en que la atención de conflictos y crisis exige un cambio orientado a la atención inmediata, la coordinación institucional y la gobernanza solidaria. Concluyeron que la confianza y la solidaridad entre instituciones son herramientas esenciales para salvaguardar la autonomía universitaria en entornos sociales inciertos y violentos.