CIUDAD DE VATICANO.- En su primer Viernes Santo como Pontífice, el Papa León XIV recorrió las catorces estaciones del Vía Crucis en el Coliseo de Roma, llevando personalmente la Cruz y convirtiéndose en el segundo Papa en hacerlo.
Con este gesto, el Pontífice buscó mostrar que Cristo aún sufre y llevar los sufrimientos de la humanidad en sus oraciones, en un contexto marcado por guerras, fracturas sociales y creciente incertidumbre.
“Omnipotente, eterno, justo y misericordioso Dios, danos a nosotros, miserables, hacer por ti mismo lo que sabemos que tú quieres, y siempre querer lo que te place”, se rezó al final de la ceremonia.
El Papa estuvo acompañado por el Maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias, monseñor Diego Ravelli, y el cardenal vicario de la Diócesis de Roma, Baldo Reina. Más de 30.000 fieles se reunieron en el Anfiteatro Flavio para participar en la ceremonia.
