mié, May 13, 2026

Puebla, Pue. México

La Fórmula 1 prepara el regreso de los motores V8

09 MOTOR
  • Para 2031 tras críticas a la era híbrida

La Fórmula 1 se encamina a un giro técnico significativo. La victoria de Sebastian Vettel en el Gran Premio de Brasil 2013 no solo marcó el cierre de los motores V8, sino también el inicio de una transición que hoy vuelve a ponerse en discusión. Más de una década después, el presidente de la Federación Internacional del Automóvil, Mohammed Ben Sulayem, confirmó que estos propulsores regresarán en 2031.

Desde 2014, la categoría adoptó unidades híbridas V6, combinando motores de combustión con sistemas eléctricos. Sin embargo, el modelo actual —que distribuye la potencia en partes iguales entre ambos sistemas— ha generado rechazo entre pilotos y afición. Ante ese escenario, la FIA ya analiza modificaciones a corto plazo: una posible redistribución hacia un esquema 60-40 que devolvería protagonismo al motor térmico.

Este ajuste no es menor. Implicaría elevar la potencia del motor de combustión de 530 a 600 caballos, además de rediseñar elementos clave como el depósito de combustible y la arquitectura de los monoplazas. Para concretarlo, se requiere una “súper mayoría” entre fabricantes: al menos cuatro de los cinco proveedores actuales deben aprobarlo.

El calendario tampoco es casual. El reglamento vigente está alineado con el Pacto de la Concordia, que establece ciclos de cinco años, asegurando la continuidad técnica hasta 2030. No obstante, Ben Sulayem dejó abierta la posibilidad de adelantar el retorno de los V8 a ese mismo año, siempre que exista consenso. De lo contrario, la FIA tiene potestad para implementarlo unilateralmente en 2031.

La propuesta apunta a simplificar la ingeniería y recuperar elementos tradicionales como el sonido característico, reduciendo además la complejidad de los sistemas híbridos. Incluso con ese retorno, se contempla mantener una electrificación mínima.

El debate atraviesa a toda la industria. Fabricantes estadounidenses como General Motors —que ingresará con Cadillac— y Ford respaldan la idea, alineados con su tradición en motores V8. En contraste, voces dentro del paddock llaman a no abandonar completamente la electrificación.

Toto Wolff, jefe de Mercedes, sostuvo que el desafío es equilibrar potencia y relevancia tecnológica: mantener un vínculo con la industria automotriz global sin perder espectáculo. En paralelo, Frédéric Vasseur, líder de Ferrari, puso el foco en la necesidad de reducir los costos de desarrollo, actualmente considerados excesivos.

Mientras tanto, la afición sigue presionando por el regreso de motores más simples, potentes y sonoros. Todo indica que la Fórmula 1 se acerca a una nueva redefinición de su identidad técnica, con la mirada puesta en recuperar parte de su esencia sin desligarse del futuro.