mié, Ene 7, 2026

Puebla, Pue. México

Esenciales, los primeros mil días de vida: Elena Zambrano González

05 UNAM
  • Ella y su equipo científico han demostrado el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina y los beneficios de mejorar la dieta a madres obesas para prevenir daños metabólicos a su descendencia

CIUDAD DE MÉXICO.- La salud de una mujer embarazada o lactando no es solo su responsabilidad, sino de la comunidad que la rodea y debe darle condiciones para que viva estos procesos de manera adecuada, pues son esenciales para alcanzar el mejor desarrollo de la descendencia, aseguró la académica de la Facultad de Química de la UNAM, Elena Zambrano González.

Expuso que el embarazo y los dos primeros años conforman los primeros mil días de vida, y que en términos científicos se conocen como los Orígenes en el Desarrollo de la Salud y la Enfermedad (DOHaD, por sus siglas en inglés).

La también investigadora del Departamento de Biología de la Reproducción, del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán (INCMNSZ), explicó que, por ejemplo, los seres humanos tenemos dos riñones y la unidad funcional de estos es la nefrona. 

Al nacer contamos con un millón de ellas en cada uno de esos órganos, pero si la mamá sufrió desnutrición severa porque estaba en guerra, no tenía cómo alimentarse o vomitaba con frecuencia y el feto no recibió lo requerido para su desarrollo, entonces nacerá con menos nefronas.

Aún si hay las condiciones óptimas para alimentar bien al bebé, su riñón va a tener una carga de trabajo más grande porque funcionará con menor número, por lo que si no hay cuidado adecuado tenderá a ser una persona con hipertensión desde edades tempranas. Sin embargo, no significa una condena de muerte; si lleva una vida saludable se pueden prevenir o mitigar los efectos adversos de la programación por la desnutrición materna, pero hay mayor predisposición, indicó.

La experta universitaria y su grupo de trabajo han realizado aportaciones cruciales a nivel mundial sobre el tema. Por ejemplo, con modelos animales comprobaron el paso transgeneracional de la resistencia a la insulina, o que las y los hijos de obesas, a pesar de ser alimentadas toda su vida con dieta control, desarrollan problemas metabólicos y viven menos que los de madres con dietas controladas.

De igual manera han mostrado los beneficios de intervenciones nutricionales en madres obesas. Por ejemplo, si un mes antes de embarazarse se les cambia a dieta sana, mejoran lo suficiente para que sus descendientes no tengan tantos problemas metabólicos.

La ponemos a realizar ejercicio y se previenen numerosos efectos adversos en la vida postnatal. Pero si no pudo cambiar de estilo de vida y optimizar su salud durante el embarazo y lactancia, nunca es tarde, se puede intervenir a la descendencia, manifestó.

¿Cómo influye el ambiente?

La académica -galardonada con la Medalla David Barker 2025, máxima distinción que otorga la Sociedad Internacional DOHaD- añadió que este concepto de los primeros mil días de vida pone el acento en que no somos solo genética, que el ambiente también juega un papel importante en las etapas tempranas del desarrollo.

Además, que son fundamentales el adecuado progreso de las células germinales –el espermatozoide y el óvulo–, y otros periodos, como la adolescencia, en los que pueden ocurrir cambios epigenéticos esenciales.

Zambrano González subrayó que hay estudios epidemiológicos en el mundo que respaldan el concepto DOHaD. El más famoso es el del invierno hambriento holandés respecto a que durante la Segunda Guerra Mundial, cuando los nazis sitiaron los Países Bajos de 1944 a 1945, coincidió con un invierno demasiado crudo y hubo escasez de alimentos.

Casi 80 años después se han realizado investigaciones para ver qué pasó con los hijos de aquellas que sufrieron desnutrición severa, y se identificó que, dependiendo de si la tuvieron al principio o al final del embarazo, sus descendientes tuvieron mayor predisposición a obesidad, diabetes, hipertensión, entre otros padecimientos.

Hay además sobre el sitio a la ciudad de Leningrado durante 872 días, el cual generó privación extrema de comida; la hambruna severa en China, de 1959 a 1961, conocida como desastre natural de tres años, entre otros. Han demostrado que quienes enfrentaron carestía en la vida perinatal tienen mayor predisposición a presentar en la etapa adulta enfermedades coronarias y alteraciones metabólicas.

Todos ellos, agregó la experta de la UNAM, son asociaciones, por lo que se requieren estudios clínicos y con ejemplares de laboratorio en los cuales se puedan controlar los factores ante una pregunta específica y ver cuáles son los mecanismos vinculados.

En el Departamento de Biología de la Reproducción del INCMNSZ trabajan con modelos para entender la desnutrición y la obesidad materna; han realizado estudios transgeneracionales, de envejecimiento y por la vía paterna. Son proyectos multiinstitucionales y forman parte de investigaciones internacionales.

“Nuestros modelos de intervención han sido innovadores y mediante los estudios de envejecimiento hemos podido explorar la trayectoria de vida y mecanismos en diferentes sistemas como el reproductivo, metabolismo, neurodesarrollo, ansiedad, deficiencia de memoria y aprendizaje, reducción en el tiempo de vida”, acotó.

La científica celebró que el concepto de los primeros mil días de vida sea una prioridad en las acciones de salud pública del actual gobierno mexicano, a partir del Protocolo Nacional de Atención Médica, y confió en que haya mayor coordinación entre las áreas epidemiológicas, clínicas y de investigación básica para generar más propuestas.