dom, Sep 27, 2026

Puebla, Pue. México

El silencio, primer “enemigo” a combatir en materia de suicidio: académico de la UNAM

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  • Escuchar, acompañar y fortalecer la educación emocional son herramientas fundamentales para identificar señales de riesgo y brindar apoyo oportuno, señaló Juan Francisco Ceballos Yáñez

CIUDAD DE MÉXICO.- El silencio, los estigmas y la falta de educación emocional constituyen algunos de los principales obstáculos para atender oportunamente las conductas suicidas, afirmó Juan Francisco Ceballos Yáñez, académico de la Facultad de Trabajo Social de la UNAM.

El especialista en comportamiento humano y bienestar comunitario explicó que el suicidio es un fenómeno multifactorial y un grave problema de salud pública. Señaló que, en muchos casos, las personas que atraviesan una crisis suicida no buscan necesariamente morir, sino poner fin a un sufrimiento emocional que perciben como insoportable y sin alternativas.

Durante el programa “Vida Cotidiana. Sociedad en Movimiento”, coproducido por Radio UNAM y la Facultad de Trabajo Social, donde participó en la emisión dedicada a “El suicidio: señales, escucha y acompañamiento oportuno”, Ceballos Yáñez destacó la importancia de generar espacios de escucha y acompañamiento profesional.

Explicó que este fenómeno involucra factores biológicos, individuales, familiares y sociales. Entre las circunstancias que pueden incrementar la vulnerabilidad mencionó experiencias traumáticas, pérdidas significativas, duelos, rupturas amorosas, desempleo, pobreza, exclusión, discriminación y aislamiento social.

A nivel personal, agregó, pueden influir las dificultades para expresar las emociones, la ausencia de redes de apoyo y diversas condiciones relacionadas con la salud mental.

Romper el silencio

El académico subrayó que los estigmas también dificultan que las personas busquen ayuda. En ocasiones, dijo, el miedo, la vergüenza y los prejuicios asociados con la atención psicológica, psiquiátrica o social llevan a quienes enfrentan una crisis a guardar aquello que sienten.

Por ello, consideró fundamental fortalecer la educación emocional desde los espacios escolares, laborales y familiares, así como desarrollar capacidades para reconocer señales de riesgo y ofrecer contención.

También señaló la necesidad de capacitar a docentes, trabajadores sociales y otros profesionales que tienen contacto cotidiano con la población, con el propósito de identificar oportunamente situaciones de riesgo y canalizarlas hacia servicios especializados.

A estos desafíos se suman, indicó, las barreras institucionales, como la insuficiencia de espacios de atención oportuna y los costos asociados con algunos servicios de salud.

Ante una situación de crisis, Ceballos Yáñez recomendó buscar apoyo profesional o recurrir a una persona de confianza que pueda brindar acompañamiento. Asimismo, señaló que expresar las emociones mediante recursos como el dibujo o la escritura puede ser una forma de exteriorizar aquello que resulta difícil comunicar verbalmente.

La prevención, concluyó, requiere construir comunidades donde hablar de las emociones sea posible y donde pedir ayuda sea entendido como un paso para recibir acompañamiento, no como motivo de vergüenza o estigma.