CIUDAD DE MÉXICO.- Las trabas burocráticas, los cambios en las políticas gubernamentales y la falta de financiamiento de largo plazo son tres de los principales obstáculos para consolidar una política común de ciencia, tecnología e innovación en América Latina y el Caribe, señaló Luis González Placencia, secretario general ejecutivo de la Asociación Nacional de Universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES).
Al participar en el panel “El Conocimiento como bien común. Una agenda de cooperación para América Latina y el Caribe”, González Placencia consideró necesario fortalecer la colaboración entre universidades e instituciones científicas para desarrollar proyectos regionales sostenibles.
Explicó que uno de los principales desafíos son las trabas burocráticas internas, debido a que cada institución mantiene prioridades, reglamentos y esquemas administrativos propios que pueden dificultar la construcción de acuerdos y proyectos internacionales.
Como segundo obstáculo señaló los cambios en las orientaciones políticas de los gobiernos de la región, los cuales pueden modificar las prioridades en materia científica. Ante ello, planteó avanzar hacia una agenda universitaria y científica regional con capacidad de mantenerse más allá de los periodos gubernamentales.
El tercer desafío es el financiamiento, particularmente la dificultad para acceder a recursos internacionales de largo plazo que permitan dar continuidad a investigaciones y proyectos conjuntos.
González Placencia también destacó la necesidad de incorporar a las humanidades y adoptar enfoques transdisciplinarios para atender problemas como el agua, la seguridad y el medio ambiente.
En el panel, Liza Elena Aceves López, directora general de Apoyos y Becas para la Comunidad Científica y Humanística de la SECIHTI, planteó que las universidades deben asumir un papel relevante en la construcción de una agenda regional basada en problemas concretos y necesidades locales.
Asimismo, señaló la importancia de generar una estrategia de largo plazo sustentada en la interoperabilidad y en datos de acceso público, bajo la concepción del conocimiento como un bien común.
Por su parte, Carolina Santacruz Pérez, integrante del Consejo Internacional de Ciencias, destacó la diplomacia científica como una herramienta para vincular el conocimiento académico con la toma de decisiones públicas.
Además, planteó fortalecer la cooperación regional, compartir infraestructura y establecer prioridades en áreas estratégicas como biodiversidad, bioeconomía y gestión oceánica.
Las y los especialistas coincidieron en la necesidad de superar la fragmentación y fortalecer la cooperación entre universidades, instituciones científicas y otros actores para avanzar hacia una agenda latinoamericana de conocimiento con impacto en el desarrollo sostenible.