- El doblete de Raphinha y el gol de Lewandowski dieron la victoria al Barça sobre el Real Madrid y suma la 16ª Supercopa de su historia
El FC Barcelona volvió a tocar la gloria en Arabia Saudita. En una final vibrante y cargada de dramatismo disputada en Yeda, el conjunto azulgrana se proclamó campeón de la Supercopa tras imponerse 3-2 al Real Madrid en el Clásico, conquistando así la decimosexta Supercopa de su historia. El triunfo llegó con sufrimiento en los minutos finales, pero con justicia, gracias a un gol de Robert Lewandowski y un doblete de Raphinha, autor del tanto definitivo al minuto 73.
Bajo la dirección de Hansi Flick, el Barça supo resistir la presión blanca incluso jugando con un hombre menos en el tramo final del encuentro, demostrando carácter y temple para cerrar una victoria que lo confirma como el vigente supercampeón por segundo año consecutivo.
Como toda final, el partido comenzó con cautela. Barcelona y Real Madrid se estudiaron en los primeros minutos, aunque los culés asumieron el control del balón fieles a su estilo. La primera aproximación llegó temprano, con una buena combinación que terminó en un centro impreciso de Jules Koundé hacia Lewandowski al minuto 5.
El Real Madrid respondió buscando espacios a la espalda de la defensa, especialmente con Vinícius Jr., quien obligó a intervenciones defensivas oportunas y a una buena reacción del arquero Joan García. Raphinha también avisó con un disparo tras un rechace al minuto 26, pero la ocasión más clara antes del gol fue un mano a mano de Gonzalo que terminó con un remate débil al 32.
Ese aviso despertó definitivamente al Barcelona. Al minuto 35, Fermín López aprovechó un error de Rodrygo, asistió a Raphinha y el brasileño definió con un disparo cruzado para abrir el marcador y darle ventaja a los azulgranas.
Cuando parecía que el Barça se iría al descanso con ventaja mínima, el partido entró en una fase frenética. Vinícius firmó el empate con una gran acción individual al 45+2. Apenas dos minutos después, Pedri asistió a Lewandowski, quien devolvió la ventaja al Barcelona con una definición dentro del área (2-1, 45+4). Sin embargo, el Madrid volvió a responder en una jugada caótica que terminó con un remate de Gonzalo que, tras pegar en el larguero, cruzó la línea de gol para el 2-2 al 45+6.
La segunda mitad arrancó con intensidad madridista. Vinícius y Rodrygo estuvieron cerca de marcar, pero Joan García se convirtió en figura con atajadas clave. Con el paso de los minutos, el Barcelona recuperó el control del balón y comenzó a enfriar el partido.
Al minuto 71, Thibaut Courtois evitó el gol con una espectacular parada a Lamine Yamal, pero dos minutos después ya nada pudo hacer. Raphinha aprovechó un balón dentro del área, resbaló en el intento, pero logró rematar de forma inesperada para vencer al arquero belga y firmar el 3-2 definitivo.
En los instantes finales, el Real Madrid se volcó al ataque e incluso dio ingreso a Kylian Mbappé, mientras que el Barcelona sufrió la expulsión de Frenkie de Jong por roja directa al minuto 91. A pesar de la inferioridad numérica y la presión blanca, el conjunto culé resistió con orden y determinación hasta el silbatazo final.
Así, el Barcelona se consagró campeón de la Supercopa en una final memorable, confirmando su jerarquía en los momentos decisivos y celebrando, una vez más, en un Clásico que quedará marcado por el dramatismo y la contundencia azulgrana.