lun, Jun 29, 2026

Puebla, Pue. México

Académica IBERO Puebla explica causas y origen de las inundaciones en la capital

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  • Las recientes inundaciones en el Centro Histórico poblano son resultado de múltiples factores acumulados durante décadas, entre ellos la antigüedad de la infraestructura hidráulica

SAN ANDRÉS CHOLULA, PUEBLA.- El pasado 28 de junio de 2026, Puebla mantuvo lluvias intensas que alcanzaron 75 milímetros de precipitación, registrados por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN). En este suceso, la capital poblana padeció de 62 milímetros de agua acumulados en vialidades principales, en las que se registró granizo, fuertes ráfagas de viento y caída de árboles, lo que cobró la vida de una persona.

Las inundaciones registradas en el Centro Histórico de Puebla no pueden explicarse únicamente por la intensidad de las precipitaciones. De acuerdo con la Dra. Angélica Pérez Ramos, académica investigadora del Departamento de Arte, Diseño y Arquitectura (DADA) de la IBERO Puebla, se trata de un fenómeno complejo en el que convergen problemas de infraestructura, planeación urbana y gestión ambiental.

La especialista señaló que uno de los factores más visibles es la acumulación de residuos sólidos en calles, alcantarillas y bocas de tormenta, situación que limita la capacidad de desalojo del agua pluvial y favorece la formación de encharcamientos e inundaciones. Sin embargo, advirtió que existen causas estructurales de mayor profundidad que también deben ser consideradas.

Entre ellas destaca la antigüedad de la infraestructura hidráulica del Centro Histórico. La académica explicó que gran parte de los sistemas de drenaje fueron diseñados para una ciudad mucho más pequeña, con una población y una densidad urbana considerablemente menores a las actuales. Como resultado, la capacidad de conducción del sistema se encuentra rebasada frente al crecimiento de la ciudad y al aumento de los volúmenes de agua que deben ser desalojados.

Asimismo, recordó que en diversas zonas del Centro aún existen componentes de drenaje con varias décadas de antigüedad e incluso se han encontrado vestigios de infraestructura hidráulica que data del siglo XIX. La sustitución de estos sistemas suele realizarse de manera gradual, por lo que persisten tramos que requieren actualización para responder a las necesidades actuales de la ciudad.

Otro elemento fundamental es la reducción de áreas de absorción natural. La urbanización y el incremento de superficies pavimentadas han disminuido la capacidad del suelo para infiltrar el agua de lluvia y contribuir a la recarga de los mantos acuíferos. Esta impermeabilización provoca que mayores volúmenes de agua escurran directamente hacia el drenaje, aumentando la presión sobre una infraestructura ya saturada.

A ello se suma el impacto del cambio climático, que ha modificado los patrones de precipitación y ha incrementado la frecuencia e intensidad de lluvias extraordinarias. Estas condiciones generan volúmenes de agua que superan la capacidad operativa de los sistemas de drenaje existentes.

La académica señaló que la solución requiere una estrategia integral que contemple acciones de corto, mediano y largo plazos. Entre ellas destacó la correcta gestión de residuos sólidos, la separación y disposición adecuada de la basura, el mantenimiento preventivo y el desazolve periódico de la red pluvial, así como la modernización de la infraestructura hidráulica.

Además, consideró necesario replantear las prioridades de inversión pública para atender de manera equilibrada tanto las zonas turísticas como las áreas periféricas de la ciudad, ya que el funcionamiento del sistema urbano depende de la conservación integral de toda la red de infraestructura.

Finalmente, subrayó que la atención a las inundaciones debe entenderse como un desafío urbano y ambiental que exige coordinación entre autoridades, especialistas y ciudadanía para construir una ciudad más resiliente frente a los efectos del crecimiento urbano y del cambio climático.