- El Pontífice exhortó a aprovechar el periodo vacacional para fortalecer la fe, practicar la fraternidad y mantener la cercanía con las personas más vulnerables
CIUDAD DEL VATICANO.- En un mensaje dirigido a los lectores de la revista Piazza San Pietro, el papa León XIV llamó a transformar el tiempo de vacaciones en una oportunidad para vivir el Evangelio de la paz y la misericordia, fortaleciendo la vida espiritual a través de la solidaridad, la convivencia y el servicio a los demás.
Al responder a la carta de un fiel que preguntó cómo convertir el verano en un camino de crecimiento espiritual y no solo en un descanso de la rutina cotidiana, el Santo Padre afirmó que este periodo debe ser un espacio para cultivar la amistad, compartir con los demás y experimentar la fraternidad que caracteriza al Reino de Dios.
León XIV subrayó que el descanso no debe hacer olvidar a quienes viven en condiciones de mayor vulnerabilidad. En ese sentido, dirigió un pensamiento especial a los pobres, enfermos, personas que han perdido la esperanza, víctimas de la guerra, del terrorismo y de la violencia, así como a quienes sufren persecución por su fe, a los presos, desempleados, personas sin hogar y migrantes que no reciben una acogida digna.
El Pontífice también exhortó a los cristianos a aprovechar el verano para fortalecer su compromiso con la Iglesia y la sociedad, promoviendo acciones concretas de solidaridad. Invitó a las familias a no dejar solos a los adultos mayores y animó a los voluntarios a dedicar parte de sus vacaciones al servicio de quienes más lo necesitan.
Asimismo, destacó que acompañar a los más vulnerables permite experimentar la alegría del Evangelio y constituye un auténtico testimonio de la pobreza evangélica, recordando que el servicio a los pobres es también un servicio a Cristo.
En su mensaje, León XIV recomendó vivir las vacaciones con sobriedad, evitando los excesos, el despilfarro, el materialismo y el consumismo. Señaló que la acumulación de bienes dificulta la evangelización y exhortó a mantener un estilo de vida coherente con los valores cristianos.
Finalmente, el Papa recordó que el amor y la gracia de Dios acompañan a la humanidad cada día e hizo un llamado a fortalecer la ayuda mutua dentro de las comunidades para preservar el patrimonio de humanidad y de paz, asegurando que el futuro del mundo, amenazado por los conflictos, solo podrá construirse desde el amor de Jesucristo y no desde el poder de las armas.