vie, Jul 17, 2026

Puebla, Pue. México

Declaración de Roma llama a mantener el control humano sobre la IA y las armas nucleares

07 VATICANO

ROMA, ITALIA.- Premios Nobel, científicos, expertos internacionales, líderes religiosos y exjefes de Estado y de Gobierno firmaron este 16 de julio la “Declaración de Roma por una Paz Desarmada y Desarmante”, un documento que advierte sobre los riesgos del desarrollo de la inteligencia artificial y las armas nucleares, y hace un llamado a fortalecer la cooperación internacional para preservar la paz y la dignidad humana.

La firma del documento, realizada en la Colina Capitolina de Roma, marcó el cierre de la Asamblea Global de Premios Nobel sobre Inteligencia Artificial y Guerra Nuclear, encuentro que reunió a más de 200 especialistas y representantes de instituciones internacionales dedicadas a la investigación de la paz y el desarrollo tecnológico.

La iniciativa estuvo inspirada en la encíclica Magnifica humanitas del papa León XIV, centrada en la protección de la persona humana frente a los desafíos que plantea la inteligencia artificial. Durante los días 14 y 15 de julio, el Vaticano fue sede de las sesiones de trabajo en el Borgo Laudato si’, ubicado en los Jardines Pontificios de Castel Gandolfo.

Durante la ceremonia, el profesor Daniel Holz, de la Universidad de Chicago y director fundador del Existential Risk Lab, advirtió que el mundo enfrenta un momento de peligro sin precedentes debido al avance simultáneo de la inteligencia artificial y las armas nucleares. No obstante, afirmó que aún existen oportunidades para reducir esos riesgos mediante la cooperación internacional y decisiones responsables.

El cardenal Baldo Reina, vicario general de Su Santidad para la diócesis de Roma, subrayó que el documento cobra especial relevancia en un contexto marcado por la inestabilidad geopolítica, la crisis del multilateralismo y el acelerado desarrollo tecnológico. Señaló que, aunque la inteligencia artificial ofrece grandes beneficios para la salud, la educación, el medio ambiente y el combate a la pobreza, su uso sin principios éticos puede convertirse en un instrumento de exclusión y destrucción.

Asimismo, enfatizó que ninguna máquina, algoritmo o sistema autónomo debe decidir sobre asuntos relacionados con la vida, la muerte, la paz o la guerra, pues esas decisiones deben permanecer bajo un control humano pleno, responsable y significativo.

En la misma línea, el canciller de la Academia Pontificia para la Vida, padre Andrea Ciucci, recordó que el ingenio humano ha sido capaz de generar extraordinarios avances, pero también graves tragedias, por lo que advirtió que la inteligencia artificial puede ser utilizada tanto para construir como para destruir.

La premio Nobel de la Paz Maria Ressa y el cardenal Silvano Maria Tomasi coincidieron en la necesidad de establecer una sólida brújula ética frente al desarrollo de tecnologías con capacidad para transformar el futuro de la humanidad.

Por su parte, el premio Nobel de Física David Gross expresó su preocupación por el aumento del riesgo nuclear, al señalar que actualmente existen nueve potencias con armamento nuclear y que el debilitamiento de los tratados internacionales ha acelerado una nueva carrera armamentista. En ese contexto, llamó a impulsar políticas que reduzcan el riesgo de una guerra nuclear y recordó que la supervivencia de las generaciones presentes y futuras depende de las decisiones que se tomen hoy.

La actriz y embajadora de la paz Sharon Stone también participó en el encuentro y sostuvo que el crecimiento de las capacidades tecnológicas debe ir acompañado de un mayor compromiso ético por parte de quienes desarrollan estas herramientas. “La dignidad humana no es un algoritmo”, afirmó, una frase que se convirtió en el mensaje central de la Declaración de Roma y en un llamado a colocar siempre a la persona en el centro del desarrollo tecnológico.