- La Selección Mexicana cerró la primera ronda con paso perfecto por primera vez en su historia
La Selección Mexicana escribió una de las páginas más memorables de su historia mundialista al derrotar 3-0 a Chequia y concluir la fase de grupos del Mundial 2026 con marca perfecta. El conjunto dirigido por Javier Aguirre respondió ante su afición en el Estadio Azteca y selló una actuación histórica que lo confirma como uno de los protagonistas del torneo.
Aunque el marcador final reflejó un amplio dominio mexicano, el encuentro comenzó con ciertas complicaciones. Chequia generó las primeras oportunidades de peligro y puso a prueba la atención de Raúl Rangel, mientras que el Tricolor tardó en encontrar claridad ofensiva pese a controlar la posesión del balón.
Durante la primera mitad, México mostró intención, pero careció de profundidad. Los intentos de Edson Álvarez, Jorge Sánchez e Israel Reyes no lograron inquietar seriamente a la defensa europea, mientras que la afición comenzó a mostrar su inconformidad ante la falta de contundencia. El descanso llegó con empate sin goles y algunas dudas en las tribunas.
Todo cambió en la segunda parte. Al minuto 55, Luis Romo filtró un gran pase para Mateo Chávez, quien definió con categoría tras quitarse la marca de un defensor y cruzar su disparo para abrir el marcador. El gol desató la euforia en un Azteca repleto y cambió por completo la dinámica del encuentro.
Con la confianza a su favor, México amplió la ventaja apenas seis minutos después. Un error del arquero Matěj Kovář al intentar controlar un balón permitió que Julián Quiñones apareciera oportunamente para empujar la pelota al fondo de las redes y colocar el 2-0 que acercaba la victoria.
La noche también tuvo espacio para la emoción. Al minuto 78, Raúl Rangel abandonó el terreno de juego para permitir el ingreso de Guillermo Ochoa, quien recibió una ovación ensordecedora de los más de 80 mil aficionados presentes. El histórico guardameta fue homenajeado en lo que podría representar uno de sus últimos momentos mundialistas con la camiseta nacional.
La fiesta se completó en el tiempo agregado. Tras una jugada iniciada por Santiago Giménez, Álvaro Fidalgo aprovechó un rebote dentro del área para sacar un disparo preciso al ángulo y decretar el 3-0 definitivo. El silbatazo final confirmó una noche histórica: México ganó sus tres partidos de fase de grupos por primera vez en una Copa del Mundo y avanzó a la siguiente ronda envuelto en ilusión, confianza y el respaldo de una afición que convirtió el Estadio Azteca en una auténtica fortaleza.