mié, Jun 24, 2026

Puebla, Pue. México

Sobreidentificación y pérdida de individualidad, efectos del encuentro futbolístico: Hugo Sánchez

04 UNAM
  • Ponernos la camiseta de nuestro equipo nos hace empáticos y también desarrollamos conductas que no nos permitiríamos en condiciones normales, apuntó

CIUDAD DE MÉXICO.- Las consecuencias anímicas de los resultados de los equipos nacionales de la Copa Mundial de la FIFA 2026, en la victoria o en la derrota, transitan por el cerebro, en particular por la corteza prefrontal.

Hugo Sánchez Castillo, investigador del Laboratorio de Neuropsicofarmacología y Estimación Temporal de la Facultad de Psicología (FP) de la UNAM, explicó lo anterior en entrevista y añadió:

Se trata de la región anterior de los lóbulos frontales ubicada detrás de la frente y conocida como centro ejecutivo del cerebro, responsable del pensamiento complejo, toma de decisiones, control de impulsos, regulación emocional y la personalidad.

Es imposible igualar el desempeño deportivo porque se carece de las mismas habilidades; sin embargo, se está en posibilidad de asemejar otras características, entre ellas portar la camiseta, pues permite mostrar empatía, identificación y mimetizarse como una masa representativa de un país.

La mimetización nos lleva a tener conductas que no nos permitiríamos en condiciones normales; no obstante, pueden ser liberadoras de estrés, ansiedad y tener algún otro tipo de beneficio, además de ver a tu equipo ganar.

¿Cómo reconoces a los aficionados alemanes, a los noruegos, a los mexicanos?, porque vienen vestidos con los colores de su nación, expresó el universitario.

Portamos los tonos de nuestro país como un proceso donde la individualidad pasa a segundo plano y nos volvemos una entidad uniforme representada por los colores del atavío de nuestro representativo.

El también doctor en Neurociencias de la Conducta argumentó que cuando alguien reconoce al equipo como parte de su idiosincrasia, de su realidad o de lo que vive le genera empatía.

Esta capacidad cognitiva como proceso neurobiológico es importante, porque al lograrla nos alineamos en términos emocionales, por ejemplo hacia un grupo de deportistas que nos representa y nos facilita ser empáticos, identificarnos como parte de ellos, subrayó.

Sánchez Castillo agregó: la empatía que genera conduce a la identificación, en términos generales toca una fibra sensible debido a que está vinculada con la idiosincrasia y la nacionalidad.

En ocasiones, estructuras como la corteza prefrontal son inhibidas. Por ejemplo, algo que en una situación normal nos causaría extrañeza, como gritar en medio de un restaurante, esta lo inhibe y no se ejecuta.

Pero en el partido de futbol de México se da la mimetización, disminuye la actividad de la corteza prefrontal cuando las personas se identifican unas con otras y de repente están gritando frente a todos en una situación que antes no harían.

Como proceso neurobiológico es interesante toda vez que se establecen encuentros fraternos entre individuos que nunca se conocieron; desafortunadamente también se ejercen comportamientos que se pueden salir de control.

En esta sobreidentificación y pérdida de la individualidad se registra la disminución del funcionamiento de las estructuras que nos permiten regular nuestra conducta, externó el universitario.

Cuando concluye el evento que nos “sincronizó” se queda en nuestra memoria y esperamos la siguiente Copa para volver a vivir esa situación de identificación, sostuvo.