jue, Jun 11, 2026

Puebla, Pue. México

Hay que repensar la educación superior y defender a la universidad frente a los desafíos de la era digital

05 SEP
  • “La universidad es el mejor invento humano, el más civilizatorio y el más importante. Hay que defenderla”: Ricardo Villanueva

GUADALAJARA, JALISCO..- El subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública, Ricardo Villanueva Lomelí, aseguró que México debe abrir una discusión nacional sobre el impacto de las pantallas, las redes sociales y la inteligencia artificial en las nuevas generaciones, al considerar que se trata de uno de los mayores desafíos educativos y sociales de nuestro tiempo.

Durante el Foro Regional Centro-Occidente “La vida frente a la pantalla: el impacto de los dispositivos digitales en las juventudes mexicanas”, realizado en la Universidad de Guadalajara, señaló que estos encuentros responden a la instrucción de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo de construir una agenda nacional sustentada en evidencia científica y en la participación de especialistas, académicos, artistas y jóvenes.

Villanueva Lomelí explicó que el objetivo es comprender las transformaciones que viven las nuevas generaciones, marcadas por una exposición permanente a las pantallas y por formas distintas de aprendizaje, comunicación y socialización.

A partir de su experiencia como profesor universitario, reconoció que durante años observó en las aulas una disminución en la capacidad de atención, concentración y lectura profunda de los estudiantes, situación que inicialmente atribuyó a los propios jóvenes.

Sin embargo, dijo que investigaciones como las expuestas en el libro” La generación ansiosa”, de Jonathan Haidt, le permitieron comprender que las nuevas generaciones crecieron en condiciones radicalmente distintas a las de sus profesores y padres.

Explicó que muchos jóvenes no experimentaron espacios de convivencia y socialización tradicionales, como el juego libre en calles y parques, fundamentales para el desarrollo de habilidades sociales, la resolución de conflictos y la construcción de autonomía.

El subsecretario afirmó que las universidades deben actuar con empatía ante esta realidad y adaptar sus procesos educativos a una generación que ha crecido en un entorno digital caracterizado por la inmediatez y el acceso permanente a la información.

No obstante, advirtió que la adaptación no significa renunciar a los principios fundamentales de la educación superior.

“Hay cosas que debemos discutir qué hay que cambiar, pero también hay cosas que no deben cambiar. No podemos renunciar a la lectura, a la atención ni al esfuerzo que implica el proceso de enseñanza-aprendizaje”, expresó.

Villanueva destacó que herramientas como la inteligencia artificial ofrecen oportunidades inéditas para democratizar el acceso al conocimiento, pero subrayó que el reto consiste en utilizarlas para fortalecer el aprendizaje y no para sustituir capacidades esenciales para el desarrollo académico y humano.

Asimismo, planteó una reflexión sobre el futuro de las universidades en un contexto donde cada vez más jóvenes cuestionan el valor de cursar una carrera profesional de largo plazo.

Indicó que actualmente muchos estudiantes comparan programas universitarios de cinco años con cursos especializados de corta duración que prometen una rápida inserción laboral y salarios competitivos, especialmente en áreas tecnológicas como la programación y el desarrollo de software.

“Es la primera generación que se está cuestionando si vale la pena la universidad”, afirmó.

Señaló que esta tendencia se observa en la disminución de aspirantes en diversas áreas del conocimiento, particularmente en disciplinas relacionadas con las humanidades y las ciencias sociales, fenómeno que obliga a las instituciones de educación superior a replantear sus estrategias de vinculación con las nuevas generaciones.

Ante este escenario, defendió el papel de las universidades como una de las instituciones más importantes para el desarrollo de las sociedades democráticas y del pensamiento crítico.

“La universidad es el mejor invento humano, el más civilizatorio y el más importante. Hay que defenderla”, sostuvo.

Sin embargo, puntualizó que la defensa de la educación superior requiere reconocer los cambios culturales y tecnológicos que experimentan los jóvenes, así como fortalecer la capacidad de las instituciones para responder a una generación acostumbrada a la inmediatez de las plataformas digitales.

Finalmente, llamó a construir propuestas que permitan aprovechar los beneficios de la tecnología sin perder capacidades fundamentales como la lectura profunda, la concentración, la reflexión crítica y la convivencia social, elementos que consideró indispensables para el futuro de la educación y del país.