- La sanción incluye un periodo probatorio y podría extenderse a nivel mundial, poniendo en riesgo su participación en futuras competiciones internacionales
La UEFA impuso una sanción de seis partidos al futbolista argentino Gianluca Prestianni tras concluir que incurrió en una conducta discriminatoria de carácter homofóbico durante el partido entre Benfica y Real Madrid en la Champions League, disputado el 17 de febrero.
La decisión fue tomada por el Comité de Control, Ética y Disciplina del organismo europeo luego de una investigación iniciada a partir del informe de un inspector disciplinario. El caso surgió tras un incidente en el campo en el que Vinicius Junior denunció un insulto por parte del jugador del Benfica, lo que derivó en la apertura del expediente.
De acuerdo con la resolución oficial, la UEFA determinó que existieron elementos suficientes para sancionar al jugador por comportamiento discriminatorio. Como resultado, se estableció una suspensión de seis encuentros oficiales, aplicable tanto en competiciones de clubes como en compromisos de selecciones nacionales en los que el futbolista pudiera participar.
El castigo contempla una condición: tres de los seis partidos quedan sujetos a un periodo probatorio de dos años. Esto significa que Prestianni deberá cumplir de forma inmediata solo la mitad de la sanción, siempre que no reincida en una conducta similar durante ese plazo. En caso contrario, se activará automáticamente el total del castigo.
Además, el organismo precisó que dentro de la sanción ya se contabiliza el partido de suspensión provisional que el jugador cumplió en el duelo de playoff de la Champions League 2025/26, disputado el 25 de febrero.
Más allá del impacto deportivo inmediato, la resolución podría tener consecuencias mayores. La UEFA solicitó a la FIFA extender la sanción a nivel global, lo que implicaría su aplicación en competiciones internacionales fuera de Europa. De concretarse, esta medida podría afectar la participación del futbolista en torneos de alto perfil, incluido un eventual llamado al Mundial de 2026.
El caso refuerza la política de tolerancia cero que los organismos rectores del futbol han impulsado en los últimos años frente a conductas discriminatorias, en un contexto de mayor vigilancia y endurecimiento de sanciones para garantizar el respeto y la inclusión dentro del deporte.