sáb, Mar 28, 2026

Puebla, Pue. México

Reúne FENALI BUAP 39 a voces clave de la “Generación del Crack”.

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  • A 30 años del Crack, sus fundadores reflexionan sobre su origen y vigencia

CIUDAD DE PUEBL.- En el marco de la Feria Nacional del Libro (FENALI) BUAP 2026, los escritores Jorge Volpi, Pedro Ángel Palou y Eloy Urroz, fundadores de la llamada Generación del Crack, sostuvieron un diálogo en el Foro Carolino, donde revisaron el origen, evolución y vigencia de este movimiento literario mexicano surgido a finales del siglo XX como una ruptura frente al postboom latinoamericano.

Durante la conversación, los autores recordaron que el Crack nació a partir de una coincidencia creativa más que de un plan estructurado. Si bien cada uno desarrollaba su obra de manera individual, la lectura mutua de sus novelas detonó la idea de presentarlas como un proyecto conjunto. Fue así como, en 1996, se gestó el «Manifiesto de las cinco novelas del Crack», un documento que, lejos de establecer una postura única, integró visiones individuales sobre la narrativa contemporánea.

En ese sentido, explicaron que el manifiesto funcionó también como un “anti-manifiesto”, al no responder a una sola voz, sino a una suma de perspectivas estéticas. Años más tarde, incluso, el grupo elaboró un segundo manifiesto con una mirada más crítica e irónica sobre su propio recorrido y el lugar que la historia literaria les había asignado.

Los escritores coincidieron en que uno de los factores clave para la permanencia del grupo ha sido la amistad, acompañada de una práctica constante de tolerancia y una forma singular de gestionar las diferencias, incluso en un entorno naturalmente competitivo como el literario. A pesar de haber transitado por distintas etapas personales —matrimonios, cambios de residencia, proyectos individuales—, señalaron que existe un “centro gravitacional” que los mantiene vinculados hasta la actualidad.

Asimismo, destacaron que las afinidades del grupo no sólo se encuentran en el ámbito literario, sino también en lo moral y filosófico, lo que ha permitido sostener un diálogo continuo a lo largo de tres décadas. En ese trayecto, han construido una obra colectiva caracterizada por la constancia: una producción literaria ininterrumpida que, reconocen, incluye obras diversas en calidad, pero unidas por una vocación compartida.

Por su parte, Eloy Urroz subrayó que la creación del Crack fue también un acto de juventud y osadía. “Es de las mejores ideas que se me han ocurrido”, afirmó, al destacar que este tipo de iniciativas surgen en etapas donde lo improbable parece posible. A 30 años de distancia, reconoció que el grupo ha superado cualquier expectativa inicial.

Finalmente, los autores recordaron que la recepción inicial fue compleja, marcada por críticas severas de la prensa que cuestionaban la legitimidad del grupo. No obstante, coincidieron en que ese contexto adverso contribuyó a fortalecer su identidad y consolidar su propuesta.

Hoy, la Generación del Crack no sólo se mantiene vigente, sino que continúa siendo un referente en la narrativa mexicana contemporánea, con una trayectoria que ha documentado, desde distintas perspectivas, el cierre del siglo XX y la complejidad del siglo XXI.