CIUDAD DE PUEBLA.- En la segunda Cátedra Anacleto González Flores, celebrada en la Aula Magna de la UPAEP, académicos de la Ibero Puebla y la UPAEP debatieron sobre la necesidad de un nuevo paradigma económico que priorice el bienestar social y el cuidado del medio ambiente. Bajo el título “Humanismo integral, prosperidad multidimensional y bien común”, se analizó la limitación del crecimiento económico sin un enfoque social y ambiental.
El Dr. Alejandro Guevara Sanginés, Rector de la Ibero Puebla, expuso que, si bien el crecimiento económico ha impulsado la productividad desde 1750, también ha generado efectos negativos como la contaminación y la desigualdad. Cita el caso de Londres en el siglo XX, donde la contaminación cobró miles de vidas, como ejemplo de las consecuencias de un crecimiento sin límites. Guevara Sanginés propuso un modelo de desarrollo multidimensional que integre salud, justicia y equidad, donde la “mano invisible” del mercado sea complementada por la “mano visible” de la autoridad y la sociedad civil.
El cumplimiento del Estado de Derecho se presentó como una prioridad para alcanzar la prosperidad en México. El rector de la Ibero Puebla afirmó que garantizar el Estado de Derecho empodera a los ciudadanos para exigir derechos básicos como educación y un ambiente sano, sentando las bases para un desarrollo sustentable. Se presentaron ejemplos como las estufas de lodo y el comercio justo de café, proyectos que buscan conciliar la prosperidad económica con la preservación del medio ambiente, inspirados en la encíclica Laudato si’ del Papa Francisco.
El Dr. Alfonso Mendoza Velázquez, coordinador del Centro de Investigación e Inteligencia Económica (CIIE) de la UPAEP, compartió cifras preocupantes sobre la situación económica en Puebla: el 52.7% de la población económicamente activa percibe un salario mínimo, insuficiente para cubrir la canasta básica en zonas urbanas. Mendoza Velázquez, basándose en el pensamiento del beato Anacleto González Flores, defendió la justicia económica como un imperativo moral, argumentando que la riqueza debe tener una “misión social” y que la fe actúe como un “freno moral” contra los excesos del capitalismo.
El académico de la UPAEP cuestionó si la sociedad actual posee la madurez y la fe necesarias para implementar un salario justo y transformar su entorno desde la conciencia personal. Propuso un nuevo enfoque para la eliminación de la desigualdad, guiado por el amor y la solidaridad.
La jornada concluyó enfatizando la interconexión entre la crisis social y ambiental, y la importancia de la educación y la conciencia como motores de transformación hacia un desarrollo sostenible y humano. Este diálogo abre la puerta a futuras investigaciones sobre cómo los valores éticos pueden influir en el diseño de políticas públicas en México.