CIUDAD DE PUEBLA.- La Comisión de Pueblos, Comunidades Indígenas y Afromexicanas del Congreso aprobó un exhorto dirigido a la Secretaría de Educación Pública y al Instituto Poblano de los Pueblos Indígenas para que, en coordinación con las autoridades de los municipios considerados como indígenas y con la participación activa de los pueblos y comunidades, implementen acciones para el rescate, preservación y promoción de las lenguas maternas habladas en la entidad.
El proyecto de acuerdo, elaborado con la propuesta de la diputada Kathya Sánchez Rodríguez, contempla acciones como la entonación de los himnos nacional y del Estado en lenguas indígenas, durante eventos cívicos y escolares; la realización de concursos y eventos artísticos en los niveles de educación básica y media superior con vocación indígena, así como la entrega de reconocimientos a las personas y comunidades que contribuyan a la revitalización lingüística originaria.
El exhorto pone énfasis en que estas acciones tienen el objetivo de fortalecer y promover el orgullo por el origen, identidad y cultura prehispánica en presentes y futuras generaciones.
Al hacer uso de la palabra, la diputada Azucena Rosas Tapia señaló que este acuerdo coloca en el centro de la agenda pública un tema relevante para la cultura y es pertinente porque promueve acciones concretas. Por su parte, la diputada Beatriz Manrique Guevara indicó que se reconoce que las lenguas originarias no son reliquias del pasado, sino presencias vivas que le dan sentido a la identidad poblana.
Finalmente, la diputada Esther Martínez Romano destacó la importancia de este exhorto, que se da en el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Lengua Materna el 21 de febrero, el cual reconoce que la preservación de las lenguas originarias representa memoria viva, cosmovisión e identidad.
Durante la sesión estuvieron presentes las diputadas Esther Martínez Romano, Azucena Rosas Tapia, Beatriz Manrique Guevara y Modesta Delgado Juárez, así como los diputados Elías Lozada Ortega, Julio Miguel Huerta Gómez y Rosalío Zanatta Vidaurri.
