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Jueves, 22 de Agosto de  2019
23:55

11Al impartir la ponencia sobre Contaminación del aire en la Zona Metropolitana de la CDMX por partículas finas: origen, tendencias y contingencias, en la Universidad del Valle de México, el Dr. Ricardo Torres Jardón, especialista del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM, señaló que es preciso que se regule rigurosamente la emisión de contaminantes de vehículos pesados con motor a diesel de transporte de carga en la Ciudad de México, ya que en las condiciones actuales de la flota vehicular a escala nacional, este tipo de vehículos está incrementando los niveles de contaminantes peligrosos poniendo en riesgo la salud de sus habitantes.

El Dr. Torres Jardón ha colaborado con la neuropatóloga e investigadora de UVM, Dra. Lilian Calderón, en numerosas investigaciones que muestran la relación entre la contaminación ambiental y el daño cerebral desde edades tempranas en habitantes de las principales ciudades de nuestro territorio, mostrando la necesidad urgente de políticas ambientales más efectivas que protejan a la población.

Torres Jardón explicó que, de acuerdo con reportes tanto de la Secretaría del Medio Ambiente de la Ciudad de México como del Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM y otros trabajos publicados, 56% de la materia particulada (PM2.5) es ocasionada por el transporte, 27% por otros (materiales orgánicos, quema de combustibles fósiles), 13% por la Industria, y 4% tiene origen en actividades residenciales, de comercio y servicios.

En relación con la salud, es importante considerar el potencial de daño que tienen las PM2.5 –partículas resultantes básicamente de la combustión incompleta o de actividades antropogénicas-, ya que al ser muy finas y pequeñas alcanzan con mayor facilidad las partes más profundas del sistema respiratorio.

El transporte de carga que circula en la Ciudad de México es de 200 mil vehículos aproximadamente -ya sea con registro local o de paso o porque descargan en la zona metropolitana-, mismos que, comparados con los cinco millones de automóviles que circulan diariamente, podrían parecer una cantidad mínima, sin embargo, el potencial de emisión de contaminantes peligrosos es grave. “Con esto, tenemos suficiente para tener grandes problemas de contaminación, no solo de partículas finas, sino de otros contaminantes cancerígenos, y de ozono, por emitir este tipo de vehículos grandes cantidades de sus precursores”, señaló durante su ponencia ante docentes y estudiantes de UVM.

Como se sabe, los vehículos a diésel difieren en su proceso de combustión y en consecuencia en su tipo de emisiones. El motor a diésel genera en gran cantidad óxidos de nitrógeno, uno de los componentes de la contaminación, pero estos vehículos también producen otros componentes como son las partículas, por lo tanto, los sistemas de control de emisiones de un motor de diésel y de gasolina deben ser diferentes; en México no existe un sistema de verificación especial para los primeros.

La población de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México se ha mantenido bajo una exposición crónica elevada permanente tanto a PM10 como a PM2.5 en los últimos 25 años. La Zona Noroeste de la ciudad es la más afectada, lo cual tiene consecuencias incluso para bebes.

Como ha informado la Dra. Lilian Calderón en sus investigaciones, la exposición crónica provoca alteraciones en diversos órganos y sistemas. Se han manifestado cambios genéticos en al aparato respiratorio al acumular substancias cancerígenas y recientemente se ha demostrado la presencia de partículas en el musculo cardiaco que incrementa la posibilidad de enfermedades cardiovasculares.

Torres Jardón recordó que las ciudades de Monterrey, Guadalajara y Toluca son algunas de las más contaminadas del país, de ahí la relevancia de promover la regulación del transporte de carga a nivel nacional ya que, si bien a su paso por la Ciudad de México deja una huella de contaminantes importante, también cruza otras poblaciones dentro del país generando consecuencias.

Agregó que hay evidencia clara que el programa Hoy no Circula no representa la mejor opción para minimizar los niveles de partículas en situaciones de contingencia ambiental.

“Nuestro interés es establecer un vínculo con las autoridades para que en combinación con el análisis de la información y con hallazgos de las investigaciones ayudemos a que ellos tomen mejores decisiones para el control de la contaminación y de esta manera mejorar la calidad de vida de los habitantes de esta ciudad”, expuso.

 

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