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Lunes, 16 de Julio de  2018
05:37

08uia01La Universidad Iberoamericana Puebla y la Asociación Dale la Cara al Atoyac, sellaron una alianza estratégica con la finalidad de promover actividades de capacitación, asesoría, práctica profesional, servicio social, vinculación, así como para el desarrollo conjunto de proyectos benéficos para la sociedad.
 
El encargado de firmar como testigo de honor fue Fernando Fernández Font, rector de la IBERO Puebla, quien apuntó que esta asociación representa una oportunidad para sanear nuestro mundo herido. “El problema es sumamente complejo e implica muchos factores, eso nos invita a buscar respuestas atinadas ante los intereses económicos que existen de por medio”.
 
Asimismo, el Dr. Fernández Font destacó que el problema no es exclusivo de Puebla por lo cual resulta urgente atender el tema de los pozos de agua que están agotando con los mantos freáticos, los cuales se han convertido en negocios de unos cuantos. “Es complicado, pero no por eso podemos quedarnos estáticos, hay que enfrentar con estrategias muy claras”.
 
Por su parte, la consejera de Dale la Cara al Atoyac, Verónica Mastretta Guzmán, manifestó que con este convenio se pretenden desarrollar estrategias que generen resultados tangibles que formen parte de la agenda del próximo gobierno del estado. “Esta sinergia con la IBERO Puebla busca también el apoyo jurídico que es fundamental para una Asociación como la nuestra”.
 
Del mismo modo, Mastretta Guzmán agradeció al Rector poner la inteligencia universitaria para atender el problema de contaminación del río Atoyac. “Su Universidad tiene la sensibilidad correcta para realizar la investigación social necesaria para lograr avances sustanciales”.
 
En ese tenor, la licenciada Verónica Mastretta argumentó que en el escudriñamiento existen grandes vacíos, de ahí la importancia de aprovechar la capacidad de investigación de la Universidad.
 
“El Ayuntamiento está trabajando en la minería de datos, pero está recabando lo mismo que ya se ha hecho, lo que necesitamos conocer es la situación de las Juntas Auxiliares, saber cómo funcionan, cuántos pozos hay, cuántos son clandestinos, ese es el reto que los políticos no han querido enfrentar y que nosotros queremos afrontar con mucha sensibilidad”, culminó la activista.
 
Por último, María Eugenia Ibarrarán Viniegra, directora del Instituto de Investigaciones en Medio Ambiente (IIMA) Xabier Gorostiaga, SJ de la IBERO Puebla resaltó que el 74% de las aguas superficiales del país tienen diferentes grados de contaminación. “Fenómeno que se ha expandido gracias a la actividad económica y a la densidad poblacional de México”.
 
En lo que refiere a Puebla la especialista de la IBERO Puebla aseguró que el número de plantas de tratamiento tiene poco efecto en la calidad del agua, por lo que el aumento en el caudal tratado resulta contraproducente para la salud.
 
Ante esta situación,  Ibarrarán Viniegra aseveró que esto representa que las plantas tratadoras cuando se construyen, no operan y cuando lo hacen lo hacen mal. “Existen 71 plantas de tratamiento municipales las cuales tendrían que tratar 3500 litros de agua por segundo, pero estas solo potabilizan 500 por segundo y lo hacen mal”.
 
“El Instituto del Medio Ambiente realizó un estudio econométrico en el cual descubrió que la calidad del agua tratada es de muy mala calidad. Esto significa que no prenden las plantas tratadoras, o no le ponen los químicos necesarios, cuál sea el factor resulta grave ya que anuncian que el líquido ya está tratado, cuando en realidad la calidad es pésima”, puntualizó la doctora en Geografía.
 
Finalmente, la titular del Instituto Xabier Gorostiaga, SJ apuntó que la administración anterior no hizo mucho para resolver el problema, pese a las inversiones millonarias. “Según la memoria sexenal del gobierno anterior se invirtieron 117 millones de pesos en el saneamiento y no hay avance alguno”.

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