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Domingo, 17 de Noviembre de  2019
15:30

06Administradores de los Parques Nacional del Izta- Popo y Malinche afirmaron que las problemáticas que enfrentan estas áreas naturales protegidas son en materia de conservación de suelo, pastoreo, tala clandestina, incendios forestales, escaso presupuesto y falta de vigilancia.

Por lo que proponen que la autoridad federal realice una revisión de los programas de manejo a profundidad, ya que en las acciones establecidas se van por la libre por lo que se requiere una planeación adecuada para su conservación.

Denhi Salinas, Subdirectora del Parque Nacional La Malinche, refirió que las comunidades asentadas en los límites con Tlaxcala son de origen Nahua y Otomí, viven en condiciones marginales y hacen uso de la leña del árbol encino para la venta de carbón.

Consideró que hace falta apoyo de las instituciones gubernamentales, ya que cada vez se amplía más la zona agrícola cambiando el uso de suelo y reduciendo la zona boscosa, mientras que el número de personal para cuidar estas áreas es reducido.

Amado Fernández, Administrador de la zona natural protegida del Izta-Popo, refirió que es necesario atender estos problemas sociales para lograr la conservación del parque, ya que la gente de comunidades y ejidos requiere de otras alternativas productivas para que no exploten el bosque, de otra manera los parques se van a acabar.

Mencionaron también que el turismo no controlado propicia un daño ecológico a la zona, otra situación es la falta de presupuesto suficiente para atender la vigilancia y protección.

El Parque Nacional de Colima es un ejemplo de cómo se puede lograr una conservación y protección adecuadas, ya que su administrador José Villa con el apoyo gubernamental, dependencias y un patronato integrado por ecologistas , han logrado reforestar la zona boscosa y hoy se mantiene restaurado.

Además lograron recuperar 7 mil hectáreas de bosques mesófilos que son vitales para los acuíferos, en el pasado esta zona sufrió terribles actos de corrupción.

Lograron focalizar el turismo y a través del Comité de Alta Montaña Blanca se vigilan las áreas proporcionando un servicio adecuado.

Con el apoyo del Gobierno de Jalisco y dependencias como la anterior Secretaría del Medio Ambiente el Parque Nacional de Colima recibe un presupuesto anual de 7 millones de pesos y un millón más aportado por donadores, que ha permitido que las mil 500 hectáreas estén resguardadas y protegidas.

A la fecha las adjudicaciones para la ampliación de zonas ejidales no lo ha permitido la ley logrando sacar las vacas que pastoreaban la zona, por eso, la administración del parque junto con el patronato mantienen lucha permanente para que no haya corte de árboles por descortezador, por lo que es un programa bastante amplio que ha logrado fructificar.

GRAN DIVERSIDAD DE ESPECIES

El Parque Nacional Iztaccíhuatl- Popocatépetl tiene una amplia diversidad de especies pues hay mamíferos como anfibios (ranas del género Hyla) que habitan la zona las cuales se han adaptado a las condiciones extremas de la región, se pueden encontrar pequeños ratones en alturas de hasta 4 mil 700 metros sobre el nivel del mar, además de tuzas, ardillas, gato montés, zorrillos, zorros, coyotes, mapaches, murciélagos, musarañas y conejos, entre otros.

De las 10 especies de reptiles que se encuentran en el Parque Nacional únicamente la víbora de cascabel es venenosa (crotalus triseratus y sistrurus ravus), por lo que es un área natural importante para la conservación de estos reptiles y aves.

Por ejemplo en esta zona se han registrado 196 especies de aves, de las cuales 143 son completamente residentes y 53 migratorias.

En total habitan 17 especies endémicas (sólo se encuentran en esta área) lo que representa el 10% del total de las aves consideradas, dos en protección especial y dos raras.

Asociadas al zacatonal también existen otras especies de flora alpina de gran importancia y muchas de ellas son difíciles de observar, ya que la gente las está depredando para utilizarlas como adornos florales causando un grave daño al ecosistema ya que tienen más de 500 años de antigüedad, por esta razón, los investigadores piden que haya más vigilancia pues existen alrededor de 36 familias, 94 géneros y 163 especies de plantas vasculares.

El 75 por ciento de las plantas que ahí viven son endémicas, por lo que se coloca a este tipo de hábitat entre los más diversos en cuanto al número de especies endémicas por área.

Esta región es considerada como un ecosistema frágil que no tolera la perturbación continua de la flora que data de la era del pleistoceno.

 

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