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Sábado, 20 de Octubre de  2018
00:34

04librobuap01En el año 2002 vio la luz un libro cuya singularidad e ideas atrajeron la atención mundial: Cambiar el Mundo sin Tomar el Poder, de John Holloway. Ocho años más tarde apareció Agrietar el Capitalismo. Del primero, inspirado en el movimiento zapatista de 1994 en Chiapas, a este, hay una correspondencia que se resume en una frase del propio autor: “Centrarse en el hacer es, simplemente, ver el mundo como lucha”.

-¿De qué lucha habla John Holloway? “Nuestra lucha no es la lucha del contrapoder: es la lucha del antipoder”.

El filósofo de origen irlandés, académico del Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP, nivel III del Sistema Nacional de Investigadores (SNI), mantiene desde hace 19 años el Seminario Subjetividad y Teoría Crítica, espacio en el cual, con sus estudiantes y colegas, continúa sus reflexiones sobre la transformación de la sociedad, hoy referentes en el marxismo y la lucha social, para la cual –dice- “no hay modelos, no hay recetas, solo una pregunta terriblemente urgente. No una pregunta vacía, sino una pregunta llena de mil respuestas”.

Oriundo de la tierra del autor de Esperando a Godot, el Nobel Samuel Beckett, John Holloway nace en Dublín, Irlanda, en 1947. A la BUAP llega por primera vez en 1979, para asistir a un congreso sobre el Estado y el Capitalismo, en la inauguración del cual el entonces rector Luis Rivera Terrazas califica el tema como “fundamental para la lucha de clases”. “Entendí, entonces, que estaba en otro mundo…” –recuerda Holloway. Catorce años más tarde, en 1993, poco antes de la irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, ingresa a la BUAP como profesor investigador.

Formado en Inglaterra, Escocia y Bélgica, al emigrar su familia de Irlanda cuando él contaba con 12 años de edad, en 1975 John Holloway obtiene el grado de doctor en Filosofía por la Universidad de Edimburgo, Escocia, con la tesis The Harmonisation and Co-ordination of Social Security in the European Communities: The Law and its Social Function. Allí permanece durante 20 años, en el Departamento de Ciencia Política.

Como profesor visitante llega a México en 1980, a la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, División Posgrado, de la UNAM, perfil académico que repite en otros años, 1988, 1991 y 1992, en la UAM y FLACSO. Como investigador de tiempo completo en el Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades “Alfonso Vélez Pliego” de la BUAP asiste como profesor visitante al Istituto di Studi Avanzati, Universitá di Bologna, al Department of Geography, Unversity of Leeds, y al Department of Sociology, Rhodes University, Grahamstown, South Africa. En 2003 alcanza el nivel III del SNI.

Desde su llegada al Instituto de Ciencias Sociales y Humanidades hay una reflexión constante: Cómo cambiar el mundo en el cual vivimos. El mundo actual –dice- está dominado por el dinero, con una penetración cada vez mayor del capital. La pregunta es: ¿Aún podemos pensar en una transformación radical de la sociedad? No hay una respuesta clara –señala.

Si bien hace 30 o 40 años, la vía de una transformación radical de la sociedad se presentaba a través de la conquista del Estado, el siglo XX fue testigo del fracaso de esa experiencia, con el ejemplo de la Unión Soviética. Y si bien se abandonó esta idea de revolución, el problema y la interrogante han permanecido en el tiempo -explica.

“La sociedad actual, es decir la sociedad capitalista, es un desastre, hoy existe una violencia cotidiana impensable hace 20 o 30 años. En todo el mundo hay violencia, por lo que tenemos que volver a esa pregunta”, expresa un Holloway dubitativo.

-¿Qué se ha perdido en las últimas tres o cuatro décadas?, ¿La esperanza? Aguza el oído y entorna los ojos:

-Lo que hemos perdido es la idea clara de cómo transformar la sociedad. Estamos en una carrera hacia la autodestrucción. Si pensamos en la ciencia no como observación exacta de nuestro suicidio colectivo, sino como intento de escapar de esa destrucción, nada más existe una pregunta científica: ¿Cómo podemos salir de esta carrera autoaniquiladora? ¿Cómo romper, cómo cambiar la organización social que nos mete en la lógica de la destrucción?

-¿Qué papel desempeñan las universidades públicas en esta tarea de abonar hacia mejores sociedades?

-Pensar en universidad privada es dejar de pensar, pensar la educación en términos de integración a un sistema que nos está matando. En cambio, tener un espacio para el pensamiento crítico, depende de la universidad pública.

Autor de varios títulos, entre estos los dos últimos, La Tormenta. Crisis, Deuda, Revolución y Esperanza (2017), y Una lectura antiidentitaria de El Capital (2018), para el Honorary Visiting Professor, de la University of Lincoln, Inglaterra, de 2018 a 2020, su libro más importante y extenso es Cambiar el Mundo sin Tomar el Poder, publicado por primera vez en 2002, en inglés y español, y al año siguiente reeditado en España y traducido a once idiomas. Ocho años más tarde apareció su continuidad: Agrietar el Capitalismo, que corrió con una suerte similar al ser replicado en otras lenguas.

Entre uno y otro persiste la idea de transformar el mundo sin tomar el poder, y el zapatismo es un ejemplo importante: “Contra el capital, contra el dinero, contra el Estado, tenemos que hallar la manera de asumir nuestra responsabilidad para el futuro del planeta”.

-¿Cómo?

-Con la creación de multiplicidad de grietas o espacios donde podamos construir relaciones sociales de otra forma.

Radicado en México por más de 27 años, Holloway dice amar a este país: ”Me encanta, al país lo quiero, lo odio…” En la BUAP, su universidad desde 1993, se siente muy afortunado: “En el instituto tengo un sentimiento de libertad, de emancipación, de emoción; hay un ambiente estimulante, los estudiantes son extraordinarios, los colegas excelentes”.

Si bien vislumbra un camino de autoaniquilación para las sociedades capitalistas actuales, Holloway antepone la esperanza: “La esperanza como desafío es algo central en la vida; eso tal vez nos hace humanos, es esa esperanza en contra de lo que existe y más allá”. Y para cambiar el mundo sin tomar el poder, debemos partir desde el hacer, es decir desde el empuje hacia la autodeterminación, en contra del trabajo enajenado.

John Holloway es un hombre delgado, más bien alto, cabello completamente blanco. De hablar pausado. Mira de frente. En su rostro sereno se dibuja una sonrisa apenas delineada. Me recuerda a una hoja, libre, mecida por vientos otoñales.

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